Yo soy Disformidad!

Hola a todos!

Es hora de movernos al espacio, al domino de warhammer 40000!

Para esta entrada traigo algo que salió del Taller tiempo ha.
Un Bibliotecario de los Ángeles Sangrientos en armadura de Terminator, modificado y pintado para los Ángeles Oscuros.

Bibliotecario_01_Ky_F

Bibliotecario_01_Ky_E

Este, junto con Ezequiel, el cual ya apareció hace tiempo en otra entrada, forman parte del mismo grupo de Bibliotecarios que dejó el Taller hará algún tiempo ya.

Falta por llegar un tercer integrante de este pequeño grupo. Y pronto aparecerá…

Un saludo y hasta pronto!!

Anuncios
Publicado en Ángeles Sangrientos, Taller, Warhammer 40000 | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Desde las sombras te observaré

Hola a todos!

Seguimos con las miniaturas de Reaper. En este caso se trata de un grupo de rol que irá llegando poco a poco.
Para esta entrada tenemos a Arran Rabin, un joven pícaro.

Arran_Rabin_CS_F

Arran_Rabin_CS_E

Este pequeño grupo de figuras de rol, encabezados por este ladronzuelo, consta de 7 miniaturas encargadas al taller hace ya algún tiempo. Poco a poco se irán dejando caer por aquí.

La siguiente entrada traerá algo más lejano… más espacial…

Un saludo y hasta pronto!!

Publicado en Reaper, Taller | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El principio del rol

Hola a todos!

Continuamos con el cajón de sastre para traer esta vez otro personaje de la casa Reaper.

En este caso se trata de “Devona, Female Mage”!

Devona_G_FDevona_G_E

Con esta miniatura doy comienzo a una serie de publicaciones que traerán más personajes para rol de esta misma casa.

Un saludo y hasta pronto!!

Publicado en Reaper, Taller | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Anirion, Elfo de la noche

Hola a todos!

Este fin de semana las muñecas me pedían pincel y los dedos pintura. Así que el viernes pasé a comprar una miniatura de Reaper. Una marca que tiene minis a un precio bastante asequible. Aunque el material es un poco flexible, las armas y partes finas suelen doblarse con mucha facilidad y si no tienes cuidado puede ser irreversible a menos que le apliques calor. Y depende de la miniatura no lo recomiendo.

Tras una larga búsqueda entre los estantes, al final la miniatura que vino conmigo fue.. Anirion, Wood Elf.

Anirion_F

Anirion_E

Pronto vendrán mas miniaturas de la casa Reaper. Tengo alguna que otra cosilla guardada en el cajón de sastre… Ademas de que es bastante posible que caiga alguna que otra en un día tonto..

Un saludo y hasta pronto!!

 

Publicado en Reaper | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Abrimos el cajón de sastre!

Hola a todos!

Abrimos por primera vez el cajón de sastre!

Durante este tiempo de ausencia he ido recopilando nuevas miniaturas así como pintando muchas otras, tanto propias como para el Taller, y eso ha hecho que el cajón se vaya llenando de un variopinto elenco de seres.

Hoy empezamos esta nueva etapa con un par de miniaturas para Blood Bowl que pinté hace ya mucho tiempo.

Un Asesino y una Bruja para los Elfos Oscuros!

A_B_EO_Gon

La Elfa Bruja es un modelo de Games Workshop, hecho para Warhammer Fantasy por Chris Fitzpatrick allá por el 2001.

Y el Asesino se trata de otro modelo antiguo. Modelado para Blood Bowl siendo el personaje especial Horkon Arrancacorazones.

 

Con estos dos modelos vamos ampliando la variedad dentro del apartado de Elfos Oscuros del Taller.

Pronto empezaré un pequeño apartado nuevo que traerá diferentes miniaturas para rol, pero eso en la siguiente entrada!

Un saludo y hasta pronto!!

Publicado en Blood Bowl, Taller | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El Loco ha regresado…

Hola a todos!

Hacía mucho tiempo que no me ponía en frente del teclado a escribir como lo que esta página es, un blog.

Muchas cosas han pasado desde entonces, unas malas otras peores, unas buenas otras mejores, pero como siempre me repite un viejo barbudo: “Desparece cuando más lo necesites, reaparece cuando menos lo esperen.”

La constancia en este aspecto puede que haya decrecido a niveles inconmensurables, pero solo hace falta una pequeña brasa para encender una almenara. Quizás me cuesta habituarme, pero poco a poco. No es como si después de tanto tiempo haya abandonado el Hobbie, ni mucho menos.
Tengo muchas cosas guardadas en un pequeño cajón de sastre, queriendo salir desde hace ya bastante tiempo. Como siempre, los proyectos y yo somos uno y siempre voy a tener algo entre manos, si no esto sería demasiado aburrido…
Han habido muchas veces que he intentado retomarlo, pero retomar algo cuando sabes que no vas a continuar sería insultante tanto para vosotros como para mi. Si vas a hacer algo al menos asegúrate de que vas a hacer todo lo que puedas con el material del que dispongas. Y una cosa está clara, lo he echado de menos.

Y sin mas preámbulo… Empezamos con algo nuevo!

cropped-banner_mezclas.jpg

Con este nuevo apartado quiero empezar a traer pequeñas recetas de como suelo pintar partes de miniaturas, terreno, escenografía, etc. No me considero, ni mucho menos, alguien con un nivel elevado de pintado o modelismo, pero mientras sea de ayuda o utilidad para una sola persona ya merecerá la pena. Ademas de ser un pequeño aliciente y un reto para mi mismo.

De entrada hay que tener algo muy claro y es que no hay receta suprema o biblia para seguir al pie de la letra. Prueba, mezcla, equivocate, cambia y vuelve a empezar. Experimenta.

Yo sigo una máxima muy simple y es que cada miniatura que pinto será mejor que la anterior. Puede que técnicamente eso no sea cierto en algunos aspectos, pero siempre vas a obtener experiencia que te ayudará en el camino hacia aquello que quieres lograr.

Para esta primera entrada traigo la receta de pieles enanas que más suelo utilizar. La cual consta de 3 colores:

  • Marrón Bichos
  • Carne rosa
  • Piel cadmio

Los tres colores, en este caso, son de vallejo, pero siéntete libre de utilizar cualquiera que creas que quedará bien con la miniatura que vas a pintar.

Y para ello traigo como pequeño ayudante a un matador enano.

Mezclas_piel_enana_001.JPG

 

Son 3 colores pero el pintado requiere de 5 pasos. Empecemos!

Para empezar utilizaremos el ‘Marrón bichos’ para darle la capa base a la piel.

Mezclas_piel_enana_002

Continuaremos con la ‘Carne Rosa’. Esta pintura (al menos en la marca vallejo) no es opaca completamente, si no que es ligeramente translucida. Esto nos ayudará a darle varias tonalidades a la piel. Pintaremos toda la superficie de la carne dando menos pasadas en aquellas zonas que queramos marcar mas las sombras pero cubriendo toda la superficie.

Mezclas_piel_enana_003

A continuación volveremos a utilizar el ‘Marrón Bichos’. Esta vez lo aguaremos con varias gotas de agua para utilizarlo como un lavado. Así se aposentará en los recovecos y seguiremos dándole tonalidades a la piel.

Mezclas_piel_enana_004

Retomamos por ultima vez la ‘Carne Rosa’. Esta vez pintaremos casi toda la superficie pero dejando los recovecos y las zonas oscuras que el marrón ha tintado, como por ejemplo la zona donde se junta la piel con el pelo, entre los dedos o las arrugas de la cara.

Mezclas_piel_enana_005

Y por ultimo utilizaremos la pintura ‘Piel Cadmio’ Para darle las luces a la piel.

Mezclas_piel_enana_006

Y así es como se vería la piel acabada:

Y con un poco más de color en las partes en imprimación… Este sería el resultado!

Obviamente hay muchas formas de pintar y realizar el mismo trabajo, no es la única. Cada maestrillo tiene su librillo y esta es la forma de pintar pieles a la que suelo recurrir más. Y… una vez abierto este apartado no será la única receta que traeré. Pero eso si, paciencia enana.

 

Hasta aquí llegaría esta primera entrada de esta nueva etapa del blog.
No diré que la primera de muchas, pues eso es algo que solo el futuro sabe. De momento lo único que se con certeza es que tengo ganas de volver a publicar regularmente y que aun quedan muchas, pero muchas cosas escondidas en el cajón de sastre. Y Las que quedan por llegar!

Pero eso ya se irá viendo, no hay que adelantar acontecimientos. Mas bien hay que centrarse en lo que se tiene delante e ir avanzando paso a paso.

Un saludo y hasta pronto!!

Publicado en El Barbudo Loco, Enanos, Mezclas El Barbudo Loco | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Phantom

“La arena se deslizaba gentilmente por las dunas. El aire, reseco tras muchos kilómetros de duro calor desértico, levantaba pequeños tornados de arena que desaparecían tras pocos segundos de guerra contra su propia existencia. El cielo, azul, sin nubes se extendía hasta el horizonte, sin dejar tregua a un sol que hacía todo lo posible por realizar el trabajo para el que había sido creado. Varios insectos luchaban por esconderse tras haber perdido la noción del tiempo y haber dejado escapar el resguardo de la noche que hacía posible su propia supervivencia y ahora el calor amenazaba por calcinar su pequeña consciencia.

Entre todo ese alboroto de fuerzas naturales básicas avanzaba, a paso lento, un pequeño barbudo, decidido a alcanzar su destino, tozudo como cualquiera de su raza, con el paso firme y seguro que confiere haber estado ante el peligro durante mucho más tiempo del necesario y saber que todo aquello que ahora oscila a su alrededor solo es algo pasajero, inocuo, desde un punto de vista que roza la inconsciencia, la propia locura.

Llevaba mucho tiempo caminando por las tierras áridas. El tiempo suficiente como para empezar a sentirse cómodo, como en su propio hogar. Algo que cualquiera que no hubiese nacido bajo el sol abrasador del desierto habría considerado como demencia. Los labios resecos empezaban a clamar por el sustento natural de todo ser vivo y el paso cansino empezaba a denotar que su ser estaba empezando a llegar a la linea natural que reclama el declive de la propia existencia. Pero rendirse ahora sería como aceptar que estaba equivocado, que todo por lo que había luchado era igual de consistente que la niebla matutina, real a primeras horas pero inconsistente e intangible conforme el día iba despuntando. Algo que ahora mismo no estaba dispuesto a admitir. Algo por lo que prefería morir.

Paso a paso, siguió avanzando. Sin mirar atrás. No merecía la pena. Lo había hecho tiempo ha y solo había podido ver como sus huellas desaparecían metros allá, sepultadas por la propia arena. Ahora solo podía mirar hacia delante. Hacia un horizonte lleno de ondulaciones amarillentas y un cielo claro, que hacía que todo a su alrededor pareciese interminable. Pero allí es donde se encontraba su futuro.

Durante cierto tiempo el pensamiento pesimista del fin de la propia empresa se instaló en su mente. Pero fue derribando uno a uno  todos los pilares que hacían considerar que no merecía la pena luchar por aquello por lo que viajaba y simplemente siguió caminando.

Pasaron días, semanas. El calendario dejó de ser una forma fiable de medir el tiempo. Pero al final llegó a su destino, o al menos al destino que él creía que debía llegar, al tiempo que él mismo podría haber sido considerado una sombra de lo que era al empezar el viaje.

En una duna, en medio de un mar de ondulaciones, se erguía una pared de roca. Desde cualquier otro angulo podría haber pasado inadvertida. Pero desde la dirección en la que él llegaba era claramente visible, como si le invitase a encontrarse con ella.

A la izquierda de donde se encontraba, una pequeña oquedad daba a entender que ese era el camino por el que debía continuar, por el que debía encontrarse con su destino, por lo que debía seguir avanzando.

Entró por el pequeño agujero. Al principio estrecho, como los túneles secundarios de las minas con las que estaba familiarizado desde hacía lustros. Pero poco a poco fue ampliándose. Dando paso a una pequeña calzada y columnas de piedra caliza que sujetaban el propio túnel. Todo resultaba demasiado oscuro para unos ojos normales, pero para él era como moverse a la luz del día, de hecho, resultaba más cómodo que moverse a la luz del sol.

Siguió avanzando durante metros, quizá kilómetros, hasta que el camino desembocó en una pequeña sala. No tenia más parafernalia que las propias columnas, idénticas a las del túnel, que adornaban la estancia a pocos metros de las paredes de roca. Y, en medio de la sala, había un pequeño altar. Sencillo, sin adornos. Simplemente un par de rocas talladas burdamente para formar una pequeña columna y una pequeña mesa, en el que reposaba una pequeña lampara hecha de lo que a simple vista parecía cobre y latón.

Se acercó tímidamente, con el recelo con el que se caracteriza el estar a punto de conseguir aquello por lo que has estado luchando tras tanto tiempo pero, por un momento, piensas que no mereces lo que estás a punto de conseguir.

Poco a poco, una mano fue alzándose para alcanzar el premio que se posaba en el altar. con manos temblorosas la cogió por el asa y la alzó en la negrura de la cueva. Sus ojos escudriñaron su forma y, al instante, supo que hacer.

Abrió la boca, reseca por el calor y la sed, y dejó escapar débilmente el aliento. Sacudió su camisa, liberando así toda la arena que había acumulado durante su travesía y, frotó.

Nada.

Volvió a repetir el proceso.

Nada.

Tras varios minutos de insistente limpieza, la pequeña lampara había recuperado su antiguo esplendor y, de haber habido luz, habría resplandecido. Pero, lo único que había sucedido era nada.

No había frustración. No había pesadumbre. No había tristeza, ni siquiera rabia. Simplemente cansancio.

Sacudió los restos de tiempo que habían quedado impregnados en su camisa y la pasó por el pequeño altar y, una vez adecentado, colocó la pequeña lampara en la misma posición en la que la había encontrado.

Tras esto, se sentó a unos cinco pasos del mismo. Era algo que no había hecho en muchísimo tiempo. Cruzó las piernas y se quedó mirando el pequeño altar. Habían muchas preguntas, pero solo una única respuesta: nada.

Cerró los ojos y meditó.

El tiempo empezó a deslizarse a su alrededor, pesando como nunca había pesado. Hasta que, de repente, algo que no era oscuridad empezó a clavarse en sus parpados. Era muy débil, prácticamente imperceptible, pero la lampara tenía un halo de luz azulada. Esa tipo de luz que solamente sirve para acentuar la oscuridad.

Lentamente, como si quisiese desperezarse, pequeñas volutas de humo empezaron a surgir de la lampara, cayendo, perezosamente. Primero por el altar, luego hacia el suelo. El humo tenía el mismo halo que la lampara, casi un brillo espectral. Poco a poco empezó a inundar todo el suelo de la estancia, pasando a su alrededor.

La caverna parecía estar creciendo por momentos. El techo y las paredes ya no eran visibles ya que el resplandor que surgía del propio humo había hecho que, más allá del altar y las propias columnas, ahora solo existiese la nada.

Lentamente, como quien despierta tras una noche de sueño profundo y sabe que no hay prisa, el humo empezó a alzarse. Y, de él, surgió una forma. Al principio inconsistente, casi translucida, pero al poco el humo fue desapareciendo para dejar paso a medio cuerpo.

El humo brotaba de su cintura y, por encima de ella, unos brazos como troncos permanecían cruzados, expectantes. Sus ojos, profundos como la misma eternidad, estaban clavados en la figura que permanecía sentada delante de él. Ambos se miraban, nadie parecía querer pronunciar palabra.

Phantom

Durante unos instantes que parecieron siglos, ambos permanecieron estáticos. Solo el fluctuar del humo delataba el hecho de que ninguno de los dos eran estatuas. Y, con mucho esfuerzo, con una voz reseca parecida al ruido que produce la arena al golpear las rocas cuando es transportada por el viento, el barbudo preguntó:

– ¿Quien eres?

Una voz surgida de ningún lugar pero a la vez procedente de todos sitios contestó:

– No soy nadie, mi nombre no importa, mi existencia no importa, simplemente estoy aquí. Y cumpliré aquello que más desees. Pero solo haré realidad tres peticiones.

– ¿Que puedes conceder?

– Para tus ojos, mi poder es ilimitado. Para tu existencia, podría ser considerado un Dios.

– ¿Cuanto tiempo llevas aquí?

– Mas tiempo que épocas puedes llegar a pronunciar. Y ahora, ¿que es aquello que más deseas?

Permaneció inmóvil, pensativo. Y con el mismo hilo de voz deseó:

– Deseo poder comer y beber todo aquello que más quiera.

El genio, sin inmutarse, separó uno de sus brazos y, mirando fijamente al barbudo, chasqueó los dedos.

Una mesa apareció delante de él, vacía. Y junto a la mesa, una silla. Se incorporó lentamente y avanzó con paso tambaleante hacia el lugar que el genio había preparado para él. Se sentó. Y, en el mismo momento en el que se arrimó a la mesa, un vaso y un plato vacío aparecieron delante de él. Poco a poco fueron apareciendo manjares de todo el globo. Comidas raras, exquisitas. Cosas que nadie ha imaginado que podrían ser ingeridas. También aparecieron cosas caseras, de personas que habían desaparecido hacía ya mucho tiempo…

Bebió de todo tipo de líquidos, cada uno perfecto para la comida que estaba degustando en ese momento. Y poco a poco fue recuperando su ser.

Cuando hubo acabado, se levantó y quedó de pié mirando al genio. Sin pronunciar palabra.

La mesa y la silla desaparecieron sin que el genio tuviese que hacer ningún movimiento. Y de repente la voz volvió a resonar por toda la caverna.

– ¿Que más deseas?

Durante otra pequeña eternidad se contemplaron sin pronunciar palabra.

– Deseo pasar un año en algún lugar. Un lugar en el que creas que se pueda pasar un año apacible, sin preocupaciones, simplemente disfrutando de existir. Un lugar en el que tu quisieses pasar un año. Y deseo que me acompañes.

Con la misma parsimonia que la primera vez, separó uno de sus brazos y chasqueó los dedos.

La caverna desapareció. Y ahora solo había un valle. Con un rió pasando por la zona más baja y una pequeña casa en una colina. Rodeada de arboles. Con vistas que harían encoger a cualquier corazón.

Durante ese año el barbudo existió, disfrutó de la vida tranquila, sin preocupaciones. Pescaba, cuidaba un pequeño huerto, leía y le hablaba al genio. El cual, durante todo el año no pronunció ni una sola palabra. Fue un año apacible en el que, sencillamente, no pasó nada pero a la vez pasó todo.

Y, un día cualquiera, el genio chasqueó los dedos y la caverna volvió a aparecer.

Volvieron a la misma posición, ambos mirándose, inmutables. Y el barbudo preguntó:

– ¿Que es lo que quieres hacer?

El genio, enarcó las cejas y, durante una milésima de segundo, un brillo apareció en sus profundos ojos, algo casi imperceptible, pero era el primer gesto, la primera emoción que el barbudo le veía tener y, tras un año sin escuchar ni una palabra, contestó:

– Quiero acompañarte.

El barbudo esbozó  media sonrisa oculta por la frondosa barba y simplemente dijo:

– Deseo concedido.”

 

 

 

 

Publicado en El Barbudo Loco | Etiquetado | Deja un comentario